Estudiantes extranjeros en la Universidad de La Frontera

Por Paloma Castillo y Fernanda Gajardo

México, Colombia, Venezuela, son solo algunos de los países que actualmente están participando activamente de los procesos de intercambio y movilidad internacional, emigrando hasta esta casa de estudios.

La búsqueda de mayores oportunidades en el exterior, junto a la promoción de acuerdos de cooperación que ha desarrollado la Universidad de La Frontera (Ufro)  con universidades internacionales, ha provocado que más estudiantes extranjeros decidan cursar sus estudios superiores en Temuco, Chile.   Estos han sido factores fundamentales para el  aumento de la diversidad cultural, lo que se a su vez ha dado paso al inicio de los llamados “choques culturales”.

Según datos estadísticos registrados en Movilidad Estudiantil, se estima que en 2017, 94 fueron los estudiantes extranjeros que emigraron desde su país de origen hasta la Universidad de La Frontera, siendo México el territorio desde donde más personas viajaron a la institución, con un total de 48 estudiantes, seguidos por España (15), Colombia (12), Bélgica (9), Alemania (5), además de otros.

Hasta el momento se estima que en lo que va de 2018  han ingresado 39 extranjeros a la Universidad de La Frontera, pero ¿qué motiva a un estudiante a venir a esta universidad? Según precisó Antonia Espinoza, encargada de la Dirección de Cooperación Internacional de Movilidad Estudiantil, “ellos escogen la Ufro, principalmente por los convenios que tiene la universidad con sus casas de estudio de origen, porque está  dentro de las 10 mejores universidades de Chile y también por referencias de quienes ya han vivido la experiencia” indicó la encargada.

Integración

Jaime Garrido, docente y sociólogo del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de  La Frontera, precisó que a nivel de pregrado hace aproximadamente 10 años comenzaron a tomar fuerza los programas de  movilidad e intercambio entre Chile y otros países,  proceso que ha ido creciendo de forma gradual en La Araucanía, beneficiando no solo a los estudiantes que llegan, sino que también a los estudiantes chilenos que deciden viajar.

En cuanto al recibimiento en nuestro país Garrido acotó que “la sociedad chilena en términos generales no es muy amigable y solidaria con el extranjero”, aludiendo a que muchas veces, desde la perspectiva local, existe una tendencia a seguir la imagen de países europeos, no así con los de Latinoamérica.

Tomás Aldunate, estudiante de Nutrición y Dietética, proveniente de Venezuela, cuenta cómo ve la recepción por parte del chileno. “Desde mi punto de vista, de acuerdo a  cómo me han recibido en este país, puedo decir que hay personas buenas y malas, hay personas que reciben a los extranjeros con alegría, incluso de una forma optimista. En cambio hay otros que actúan con xenofobia alejándose del extranjero y teniendo sus propias opiniones acerca de nosotros. En Chile en lo personal han habido más personas que me han recibido bien”.

Recibimiento desde La Ufro

Dentro de la casa de estudios en Temuco, el recibimiento hacia los estudiantes se trata de hacer de la forma más amena posible. Es por eso que la  Unidad de Movilidad Estudiantil de la Ufro tiene un programa de bienvenida para los estudiantes, que consiste en diversas actividades. Parte de ello, consiste en un acompañamiento durante todo el semestre de intercambio, a través de un proceso de apadrinamiento. “Ser padrino consiste en apoyarlos en distintos trámites, darles a conocer datos de ciudades a las cuales visitar, ayudarles en los modismos, y en todo lo que fuera necesario para que puedan tener una buena estancia en el País”, comentó Matías Baeza, quien ejerce este rol de forma voluntaria.


Modismos

Hablar rápido y el uso permanente de modismos, son unas de las características que más identifica a los chilenos respecto a sus formas de expresión. Entre los modismos que logran distinguir los extranjeros de los chilenos están los más típicos y usados, que se mencionan de forma automática, debido a la costumbre de su uso.
Edna Soto, resume algunos: “Su forma de hablar rápido creo que es lo más difícil que he encontrado aquí, además de modismos como; el ‘echar talla’ y también  la palabra ‘brígido’ que es como echarle color a algo o exagerar algo”.

Tomás Aldunate, dijo no entender las palabras como “cachay” o “pololo”.  “El lenguaje es muy parecido,  no cambia mucho, más que nada algunas formas de decirlas o ciertas interpretaciones, igual, hay palabras que en mi país significan otra cosa distinta que aquí, como por ejemplo la palabra corneta, que en allá significa una bocina o parlante, mientras que en Chile es expresada en doble sentido”.

Comidas

Uno de los cambios más significativos para los foráneos, es la asimilación de una nueva cultura gastronómica. “Lo que más extraño es el picante”, comenta Edna Soto, quien luego de llegar a la capital regional, tuvo que dejar a un lado el pozole (caldo a base de maíz) y las chalupas (tipo de tortilla), para acostumbrarse al completo y a la clásica empanada de pino, situación que para Edna no ha sido muy difícil pues reconoce gustarle este tipo de comidas. Opinión similar es la que comparte su compatriota Alicia Ocampo, para ella también la comida de Chile es bastante buena, sin embargo reconoce extrañar los sabores de su tierra.

En el caso del también mexicano, Ernesto Valdés, uno de los primeros cambios, en tanto, fue añadir a su horario “la hora de once”, pero no solo eso, pues también ha tenido que asimilar las traducciones chilenas de diversos alimentos y dejar decirle elote al choclo, frijoles a los porotos y chicharros a las arvejas, para poder comunicarse adecuadamente al momento de hacer sus compras.

De su natal Venezuela, son  frutas y verduras propias del trópico como la lechosa (papaya) y la maracuyá lo que más añora Tomás Aldunate, quien ve que los chilenos tienden a repetir cotidianamente los mismos tipos de comidas  y a priorizar los productos procesados por sobre los orgánicos, opinión que coincide con los dichos de la estudiante colombiana Alejandra Lucumí, para la cual, en su país la alimentación tiende a ser más saludable en cuanto a frutas y verduras, mientras que en Chile  se consumen muchas harinas y pan como  base de la alimentación.

Una experiencia recomendable

Diferencias culturales hay muchas, sin embargo, más que una limitación, esto no hace más que enriquecer a los estudiantes de conocimientos, perspectivas y nuevas costumbres que han hecho de esta experiencia una alternativa recomendable. “Chile tiene paisajes muy bonitos y siento que es muy  educado, la verdad me gusta mucho este país, por lo que recomendaría totalmente esta experiencia” concluyó Edna Soto, quien al igual que otros estudiantes, con sueños y esperanzas en la maleta, continuarán aprendiendo en una universidad que esperará con las puertas abiertas a nuevos estudiantes extranjeros.

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