Desde el monitor hacia la realidad

Por Pablo Díaz

No existe discusión cuando se afirma que internet y la World Wide Web cambiaron y transformaron al mundo, trayendo consigo una era de globalización sin precedente alguno en nuestra historia. Refiriéndome al gran avance de tales creaciones, uno no debe olvidar que, a pesar de que hemos progresado enormemente en aceptar los movimientos igualitarios, la presencia de la intolerancia y el odio sigue tan vigente como lo ha sido en épocas pasadas; sin embargo, debido a que vivimos en un mundo interconectado, las redes sociales o sitios web que utilizamos diariamente han otorgado un espacio para el desarrollo de movimientos extremistas, como lo ha sido en el caso de los grupos ligados a la  corriente “Alt-Right” o derecha alternativa, que se están dando primordialmente en los Estados Unidos.

El peligro de estos movimientos, caracterizados por el racismo y un repudio hacia el multiculturalismo, radica en que busca potenciar las ideologías ultranacionalistas por medio de sitios web de amplio tráfico, tales como YouTube y Twitter, entregando un discurso populista y de comportamiento agresivo que busca convencer, principalmente, a un público que ansía sentirse identificado como parte de un grupo contracultura que no pertenece ni apoya a la elite y al “status quo” de los poderes tradicionales, surgiendo de ahí el unánime apoyo hacia el controvertido Donald Trump, con su postura políticamente incorrecta y ofensiva.

Y lo que hace unos años atrás parecía una simple comunidad de “trolls” que busca fastidiar y molestar a los internautas, ahora ha tomado una fuerza y una influencia que hizo que trascendiera desde el mundo virtual hacia la realidad, como se observó en las violentas manifestaciones ocurridas en Charlottesville, las cuales ya han dejado varios heridos y muertos. Quizás, hasta se pueda establecer vínculos entre las violentas marchas y los recientes ataques ocurridos en Barcelona, en  donde individuos terminaron siendo seducidos por el extremismo de grupos que buscan sublevarse contra el mundo.

Es importante que, considerando la amplia gama de influencia de Internet, debamos, como sociedad, educar tanto a nuestros cercanos como a nosotros mismos al momento de buscar una identidad política, procurando que esta permita la sana convivencia y la prosperidad de la democracia.

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